ACOSO SEXUAL CALLEJERO ES PENALIZADO EN CHILE HASTA CON CINCO AÑOS DE PRSIÓN

Cinco años de prisión y multas económicas entre los 720 y 1,440 dólares, es la penalización en contra del acoso sexual callejero en Chile. La nueva ley entró en vigencia recientemente, y pretende erradicar el acoso sexual en la vía pública, y las filmaciones fotográficas de cuerpos con fines sexuales. La legislación, la impulsó los movimientos feministas argentinos.

La nueva normativa sobre el acoso sexual, incluye la filmación o registro fotográfico del cuerpo con fines de significación sexual. Este delito ocurrirá cuando la persona fotografiada no conceda ningún permiso para hacerle foto o grabarla.

La ley contempla multas económicas entre los 79 y  mil 440 dólares. Además, ordena cinco años de presión, en caso que el material gráfico sea difundido de forma masiva.

Ordenanzas anteriores

La normativa se aprobó meses después que dos municipio de Santiago de Chile. Emitieran ordenanzas en contra de estas prácticas. Las ordenanzas contemplan multas hasta los 390 dólares por este delito. Estos delitos son repudiados por los movimientos feministas que en los últimos años lucharon para erradicar los “piropos” callejeros.

“Compañeras, ésta es nuestra fiesta. Después de 5 años del trabajo incansable de nuestras voluntarias, hoy #RespetoCallejeroEsLey”, fue el mensaje difundido en Twitter por el Observatorio Contra el Acoso (OCAC).

Desde el año 2010 el feminicidio, se tipifico como delito en Chile, como una forma de erradicar los homicidios contra mujeres, en su mayoría víctimas de sus propias parejas o exparejas. Además, se sanciona el acoso laboral.

Los movimientos feministas consideran que acoso callejero es otra forma de violencia de género. Una agresión que se produce por relaciones desiguales de poder: quien acosa, el hombre, se cree con el derecho de decirle a la acosada, la mujer, lo que piensa de ella, de su físico generalmente, o hacerle insinuaciones sexuales, incomodándola y generándola un malestar. Sin embargo, continúa viéndose como algo normalizado, hasta el punto de que muchas veces no lo llamamos acoso sino piropos.

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