“ROBAR SU PROPIO BANCO”

¿De qué le sirve a uno —afirmaba Jesucristo— ganar el mundo entero si se pierde o se destruye a sí mismo?” (Lucas 9:25). Lo cierto es que podemos ganar millones y adquirir casas, joyas, lujos y placeres, pero si descuidamos nuestra alma nos estamos robando a nosotros mismos. No sigamos robándonos así. Sometámonos más bien al señorío de Cristo. Él quiere ser nuestro Salvador. Dejemos de robar nuestro propio banco.

¿TIMIDEZ O ANSIEDAD SOCIAL?

Dios lo ama y lo acepta tal como es usted. Él no lo juzga ni lo condena por esos pensamientos ansiosos, pero sí desea que usted lo busque a Él a la vez que Él lo está buscando a usted. Él quiere darle la fortaleza para examinar sus temores irracionales y permitirle cambiar la manera en que usted piensa. El amor de Dios hacia usted tiene el poder para hacerle la guerra a sus temores. Pídale que le ayude a afrontar cada temor y que le dé tranquilidad. Sólo Él tiene el poder necesario para hacerlo, pero es un proceso que exigirá tiempo y esfuerzo.

“NI ARREPENTIMIENTO NI REMORDIMIENTO”

Cristo sabe lo que hay dentro de nosotros. Él sabe todo lo que pensamos y sentimos, y hasta sabe si nuestros pecados nos duelen. Sin embargo, si nos arrepentimos de todo corazón, Él corresponderá a ese arrepentimiento sincero. Es más, antes que lo expresemos con los labios, Él ya nos estará perdonando. Pero conste que tiene que ser un arrepentimiento genuino. Que la emoción del Cristo crucificado invada nuestro ser, de modo que podamos decir sinceramente: “¡Perdóname, Señor, todos mis pecados!”.

¿CABEZA DE RATÓN O COLA DE LEÓN?

Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos. Cristo nos enseña que “el que quiera ser cabeza de león, más vale que se haga cola de ratón”. Porque es mediante el servicio que se obtiene el mayor beneficio posible en esta vida.