PENSAMIENTOS DE DIOS

¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová! Muy profundos son tus pensamientos. (Salmos 92:5)

Los pensamientos de Dios no son nuestros pensamientos, y ni siquiera son como los nuestros. No estamos ni remotamente cerca.

Pensamos: Preserva el cuerpo. Él piensa: Salva el alma. Evitamos el dolor y buscamos la paz. Dios usa el dolor para traer paz.

“Voy a vivir la vida antes que muera”, decidimos. “Muere y podrás vivir”, nos instruye él. Nos encanta lo que se oxida. A él le encanta lo que perdura.

Nos regocijamos en nuestros éxitos. Él se regocija con nuestras confesiones. Mostramos a nuestros hijos la mejor ropa del mundo con una sonrisa de un millón de dólares y le decimos: “Sé como Mike Jordan”.

Dios nos señala al carpintero crucificado con labios ensangrentados y el costado traspasado y nos dice: “Sé como Cristo”.

La cruz fue testigo de los pensamientos de Dios. Nadie entrega a su hijo para que se le dé muerte públicamente.

Pero, Dios por amor a la humanidad, entregó a su propio hijo para que nos rescatase y así pudiéramos gozar de este tiempo maravilloso.

Debemos recordar siempre que nuestro Dios es más grande que cualquier cosa y que nuestra mente es limitada en comparación con la de él.

No nos ahoguemos en un vaso de agua. ¡Dios nos ama sin condiciones!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.