“PORQUE LOS MUERTOS NADA SABEN”

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En algunas culturas del mundo y, sobre todo, en México, es común celebrar el Día de los Muertos, esta es una fecha que tiene sus orígenes antes de la llegada de los españoles al continente americano.

En el pueblo azteca, el acto de morir era el comienzo de un viaje hacia el Mictlán, término que los españoles tradujeron como infierno. En este viaje, las almas al llegar a su destino ofrecían regalos a Mictlantecuhtli (señor de los muertos), el cual los enviaba a una de las nueve regiones, donde la persona permanecía en un período de prueba de cuatro años, hasta llegar al lugar de reposo (Obsidiana de los muertos)

Después de la conquista de los españoles, los indígenas aztecas, se convirtieron al catolicismo y dio paso al sincretismo (mezclaron religiones), de esta manera se le dio apertura a lo que hoy se conoce como “Día de Todos los Santos” celebrado el 1 de noviembre y “Día de los Fieles Difuntos” (2 de noviembre).

Pero ¿Dios aprueba estas prácticas?, en Eclesiastés 9:5, el Señor dice claramente que los muertos no tienen conocimiento de lo que se hace en la tierra. “Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido”.

Existen muchas creencias de que los muertos tienen la habilidad de comunicarse desde el más allá. Dios advierte en su palabra que quienes practican estas cosas son abominables ante sus ojos.

Deuteronomio 18:10-12: “No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti”.

Es importante tener cuidado en los que Dios señala en las sagradas escrituras. El Día de los Muertos, no es más que una celebración pagana que ha traído confusión en quienes conmemoran esta fecha.

En México, como parte de la celebración del 1 y 2 de noviembre, es común que entre conocidos, familiares y amigos se regalen epitafios burlescos conocidos como “calaveritas literarias”, que nacieron de la crítica política. Es común ver en revistas de este país, imágenes de calaveras como muestra de burla hacia proyectos de gobierno fallidos.

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